lunes, 14 de julio de 2014

Más lecciones políticas de Juego de Tronos


Hace un tiempo publiqué una entrada dedicada a las lecciones políticas y comunicativas de Juego de Tronos basado en las dos primeras temporadas. La tercera y la cuarta, sobre todo esta última, nos han dejado muchos ejemplos de que en Poniente y Essos habrá dragones, magia y visionarios en el sentido literal de la palabra, pero en cuanto a estrategia, muchos de sus habitantes podrían vivir en el mundo real y presentarse a elecciones si así lo quisieran. Aquí van unos cuantos ejemplos (SPOILERS incluidos, por supuesto):

La venganza es un plato que se sirve cuando suenan Las Lluvias de Castamere



En el penúltimo capítulo de la tercera temporada se produjo el mayor shock para aquellos que no habían leído los libros. Una boda que hizo que las bodas dothraki (si en una no hay al menos tres muertes se considera aburrida) pareciesen organizadas por Disney. Walder Frey no dejó títere con cabeza (en uno de los casos literalmente) a la hora de vengarse de Robb Stark, llevándose por delante también a su esposa, su hijo nonato, su madre y su huargo. Una venganza aparentemente desmedida para la ofensa cometida (la ruptura del compromiso de Robb con una de sus hijas) y violando las leyes de la hospitalidad (comer “el pan y la sal” en casa de alguien prohíbe al anfitrión alzar armas contra los invitados). Pero Frey pensó que todo valía en el amor y la guerra, y si por amor el joven Lobo había obviado su acuerdo, por unos buenos aliados en la guerra Frey se llevó por delante a media familia Stark sin pestañear.

El peor enemigo es el que nadie teme



Pese a que los espectadores y lectores conocemos sobradamente la naturaleza del Maquiavelo de Poniente, demasiada gente a su arlededor confía en él. Meñique busca aliados que persiguen sus mismos fines, creando alianzas temporales en las que él solamente “sugiere”, jamás ejecuta nada y sus manos siguen limpias... Su papel en el asesinato de Joffrey ha sido decisivo pero nadie en Desembarco se plantea su implicación, ni siquiera desconfían del hecho de su desaparición repentina con Sansa (que la chica no pudo irse por sí sola, si ella tuviese iniciativa haría mucho tiempo que hubiese abandonado la capital, ese sueño que se le convirtió en pesadilla). Su as en la manga es la fe ciega que ciertas personas depositan en él: Lysa por su amor incondicional, el cual le llevó a asesinar a su marido sin dudarlo y que sin embargo le acabó costando una salida sin retorno por la Puerta de la Luna a manos de su idolatrado Lord Baelish, y Sansa, cuyos motivos para confiar en él no son demasiado firmes pero que le han hecho comenzar a mentir por su propio beneficio. ¿Estará Meñique creando una nueva estratega para el Juego de Tronos? No lo veo claro pero el tiempo lo dirá...

Todo por la patria



Tras infiltrarse entre los salvajes y aprender muchas cosas (ahora Jon Snow sí sabe algo) que iban más allá de las estipuladas en su misión como agente doble, Jon vuelve al Muro y se prepara para la batalla, la cual no le costó la vida pero si el corazón. Su estrategia hubiese salido bien si no se hubiese enamorado pero ¿quién iba a prever eso? El Pueblo Libre lo es en muchos sentidos y como parte de él, temporalmente se liberó de sus votos... Pero esos votos estaban ahí para algo e incumplirlos trajo sus consecuencias. En cualquier caso, a la hora de la contienda Jon no dudó en dejarse de sentimentalismos (ya vendrían después) y gritar órdenes a diestro y siniestro, sin discursos motivacionales, no había tiempo, lo urgente no dejaba tiempo para lo importante. Por el momento esa batalla está ganada, pero quedan muchas más, y si bien Jon demostró ser un buen guerrero, sus tácticas persuasivas a la hora de negociar con Mance dejaron mucho, pero que mucho mucho que desear. Si no fuese por Stannis, Jon estaría de nuevo en la cueva con su chica besada por el fuego.

Lugar adecuado, momento justo...y un poco de magia



Puede que sea uno de los personajes menos carismáticos de la saga (por mucho que Davos se erija como consultor y director de campaña tanto a la hora de negociar un préstamo con el Banco de Braavos como en la presentación de su candidatura al trono ante los salvajes y la Guardia de noche) pero el único Baratheon legítimo superviviente ha burlado a la muerte en varias ocasiones sin demasiado esfuerzo y se las ha apañado para aparecer en los momentos justos allá dónde hacía falta. Pero Stannis, si quieres aspirar al Trono, deberías empezar a utilizar más la empatía. Puede que Melisandre pueda prepararte un cóctel que la incluya, que no siempre habrá un humo negro que actúe por ti. Y cúbrete un poco las espaldas, que puede que la Sacerdotisa Roja le haya echado el ojo a otro Azor Azai...

Todo por la familia



La agradable abuelita llegada a Desembarco para la boda de su nieta resulta tener más en común con Tywin Lannister de lo que parecía. Importa el poder, pero también la familia. Casemos a Margaery con un aspirante a rey (Renly). ¿Que lo matan? Bueno, vamos a por el rey residente y no nos arriesgamos... Pero parece demasiado agresivo, “un monstruo”, en palabras de Sansa... Pero Margaery tiene que ser reina... Pues nos cargamos al rey, muy discretamente todo, a nadie le llamaría la atención que alguien lleve un collar / redecilla (dependiendo de si vemos la versión de la serie o la de los libros) a una boda real. Con Sansa como portadora involuntaria e inocente, sobre todo inocente, de un veneno bien escogido, solo hace falta una distracción (una empanada mismamente) y unos segundos para cometer el crimen perfecto (que no es aquel que no se resuelve, sino el que se resuelve con un falso culpable, y allí había alguien cuyo odio estaba siendo conquistado por Joffrey a pasos agigantados, con todo tipo de provocaciones y burlas... ¿Cómo podría no asesinarlo?). Ahora hay un rey más manso (ym por supuesto, manipulable), Margaery tendrá su corona, los Tyrell su poder y aquí no ha pasado nada.

La información es poder



Esta lección ya la había incluído en la anterior entrada sobre el tema, pero es que es tan importante que la repetiré las veces que sean. En el Juego de Tronos es más importante quién sabe más y cómo emplea esos conocimientos que cuántas batallas se ganen. Excepto si hablamos de La Montaña, claro, En este caso ya puedes ser el Gran Hermano y saber absolutamente todo de todo habitante de Poniente, que el mayor de los Clegane hará que tu cerebro olvide toda esa información de la peor forma posible (para muestra, su delicadísima manera de borrarle a Oberyn el recuerdo de su hermana). En el caso de Varys, por mucho que haya dicho a Tyrion que ojalá no recordase todo lo que recuerda, saber qué, quién, cómo, dónde y cuándo le ha llevado por un camino cuyo destino aún no conocemos... ¿Por quién lucha Varys? ¿Nos creemos que “por el Reino”, como él ha afirmado? Ahora parece que se aleja del Reino... ¿Qué objeto tendrán esas vacaciones? Porque está claro que no salvó a Tyrion de una muerte segura arriesgándose (cosa que al Consejero de los Rumores no le gusta demasiado hacer) por pura simpatía... El fin justifica los medios pero en este caso aún no sabemos muy bien cuál será ese fin...

Me llamo Íñigo Monto...estoooo Oberyn Martell, tú mataste a mi hermana, prepárate a morir



Érase una vez un hombre con un propósito muy claro: vengar la muerte de su hermana y sus sobrinos. Para ello solo tenía que llevar a cabo una sencilla misión: matar a la mano ejecutora (una mole que asusta al miedo) y a quién dió la orden (uno de los hombres más poderosos de los Siete Reinos que parece poco dispuesto a reconocer su participación). No sabemos cuáles eran las directrices del plan original de Oberyn (aunque tenga alguna teoría descabellada en uno de los casos), qué hubiese hecho si no hubiese habido un regicidio, un acusado que reclama un juicio por combate y la posibilidad de ser su campeón. Oberyn no había podido prever eso, pero esas fueron las circunstancias y el dorniense las aprovechó. Sabiendo que se enfrentaba a un imposible en cuanto a fuerza, hizo honor a su apodo, la Víbora Roja, y empleó sus conocimientos sobre venenos para derrotar a la bestia, cosa que logró aunque un exceso de autoconfianza y, sobre todo, una furia ciega clamando venganza, le hizo perder un tiempo muy valioso, tanto por no elegir un veneno de efecto inmediato, ya que su objetivo principal no era matarlo sino sacarle una confesión, como por pasearse a su alrededor sin armadura instándole a que dijese el nombre de su hermana. Oberyn... ¿Es que no sabes que los malos siempre se levantan en el último momento para dar un golpe de gracia?


Cuando las palabras no lleguen... Reclama un jucio por combate



Tyrion Lannister siempre ha sido uno de los personajes favoritos del público, pero esta temporada disparó todos los niveles, en especial con su discurso en el juicio por un asesinato que él no había cometido (tal como él dice, si lo hubiese hecho, esperaría haberlo planeado mejor y no acabar plantado delante de todo el mundo con cara de tonto viendo cómo muere). Él, que había dado a Jon uno de los consejos más sabios de toda la saga (“Permite que te dé un consejo, bastardo. Nunca olvides qué eres, porque desde luego el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte”) toma plena consciencia de que precisamente ser quién y cómo es ha sido lo que le ha llevado a dónde está y antes de que lo sigan empleando contra él, se levanta y y lo utiliza como escudo... A niveles prácticos solo sirvió como introducción y envoltorio para su reclamación de un juicio por combate pero su declaración hizo retumbar las paredes del Salón del Trono y puede que las conciencias de alguno de los asistentes. Lo que es seguro es que se ganó la admiración de muchos más lectores y espectadores y puede que incluso un Emmy.



Nuevamente queda claro que Juego de Tronos es mucho más que dragones, espadas y caminantes blancos. Veremos qué nuevos discursos, estrategias y juegos de poder nos deparan las próximas entregas. Game on.

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